En la ruta digital. Cultura, convergencia tecnológica y acceso

Martín Groisman y Roberto Igarza, docentes de nuestras carreras de posgrado, serán parte entre otros 15 especialistas del libro «En la ruta digital. Cultura, convergencia tecnológica y acceso» dedicado a reflexionar sobre la incidencia de las nuevas tecnologías en la producción y consumo de bienes culturales. Su distribución es gratuita.

Se presentará en Rosario el próximo viernes 26 de octubre a las 17hs en el Centro Cultural «La Toma». La presentación en nuestra ciudad contará con la presencia de Rodolfo Hamawi (Director Nacional de Industrias Culturales de la Secretaría de Cultura de la Nación), Luis Lazzaro (Periodista y Coordinador de Planeamiento Estratégico del AFSCA) y Roberto Igarza (Doctor en Comunicación Social).

El libro está producido por la Dirección Nacional de Industrias Culturales. En él, especialistas en el tema reflexionan acerca del rol de las nuevas tecnologías en la producción y el consumo de los procesos culturales; los cambios en los modelos de negocio; el papel del Estado, de las empresas de telecomunicaciones y de los usuarios; y los derechos culturales y la justicia social digital. Ellos son Jorge Coscia, Damián Loreti y Luis Lozano, Martín Becerra, Guillermo Mastrini y Karina Luchetti, Roberto Igarza, Alejandro Artopoulos, Martín Groisman, Luis Lazzaro, María Iribarren, Natalia Calcagno y Francisco D’Alessio, Pablo Ladizesky y Eliane Costa (Brasil). Los artículos giran en torno a los conceptos de usos; derecho regional, global, público y privado; centros de poder y periferias, entre otros.

El libro se distribuirá en forma gratuita a través de la Dirección Nacional de Industrias Culturales y, además, también se podrá bajar de Internet.

«Vivimos un momento de tránsito de lo analógico a lo digital, en el que conviven el libro producido con material de reciclaje y el e-book; el teatro a la gorra y la TV vista en el celular; entre otras curiosas expresiones culturales», explica Rodolfo Hamawi, director de Industrias Culturales en el prólogo fundamentando la pertinencia del tema y agrega: «Partimos de la premisa de que es necesario anticipar escenarios, pensar esta transformación desde nuestra realidad y proponer políticas que democraticen la creación y el acceso a la cultura. Por eso, convocamos a un grupo de destacados especialistas para reflexionar y realizar propuestas críticas sobre estos temas. Junto con un grupo de investigadores, colegas y colaboradores, desde mediados del año pasado, nos propusimos darnos un espacio para debatir y pensar las diversas problemáticas que venían suscitando y que continuarán generando algo que comenzamos a llamar la cultura digital.»

La compilación no es la simple yuxtaposición de especialistas en el tema, sino que es también el producto de un trabajo conjunto. «El libro –explica María Iribarren, autora del artículo Convivencia analógica y virtual: la cultura de la integración– es el fruto de muchas discusiones previas con todos los autores que participan. El propósito fue encontrar la 125, como quien dice, de la «cultura digital» (tomando este concepto también con pinzas). No sé si la hallamos pero, al menos, planteamos un panorama de controversia, con sus tensiones y contradicciones. Creo que en esa heterogeneidad está lo más interesante del trabajo: no hay una voz unánime. En cambio, es un llamado a legisladores, académicos, intelectuales, funcionarios, a comprometerse en un debate en vistas a corregir el marco legislativo y jurídico para la circulación de bienes culturales digitales.» Y agrega: «En lo personal, el libro fue la oportunidad de participar de una publicación colectiva que son las que más me interesan. Descreo de la creación individual porque explota la ilusión de un saber que, en rigor de verdad, es la emergencia de un montón de saberes previos o contemporáneos que están allí dando vueltas. Por el contrario, los trabajos en equipo me resultan más genuinos porque dan cuenta de las asperezas que caracterizan a la cultura y, claro, también al pensamiento y la escritura.» En su artículo Iribarren plantea que la tecnología digital «parece restituirle a la obra de arte su especificidad inmaterial, anterior a la lógica de mercado y a la dinámica del bien de consumo.» Y se pregunta: «¿Entonces la confrontación de lo analógico con lo digital, en el terreno de los bienes simbólicos, sólo admite el trámite de una paradoja?» Concluye con la idea de que la discusión que se abre es política y que está en relación con el porvenir de la industria cultural y de lo que suele entenderse por «arte», con el derecho de circulación y reproducción del patrimonio intangible y el rol que debe jugar el Estado en esta contienda.

Guillermo Mastrini, integra el libro con un artículo escrito en colaboración con Karina Luchetti. «Nosotros nos planteamos –dice– de qué modo las transformaciones globales afectan las industrias culturales a nivel local, es decir, de qué manera la sociedad global de la información implica pasar de las tradicionales políticas nacionales de comunicación y cultura a políticas globales en esas áreas. La digitalización, entre otras cosas, ha permitido la unificación de mercados, lo que significa un desafío a nivel regulatorio y de protección de las culturas nacionales. Nosotros planteamos la necesidad de participar en el escenario global, pero también de mantener la especificidad de la cultura y de no caer en posturas de organismos como la Organización Mundial de Comercio que prácticamente postula la cultura como una mercancía más, lo que es una amenaza a mediano plazo para la riqueza cultural nacional, porque en términos de mercado es lógico que exista una tendencia a la homogenización.»
El libro está destinado a transformarse en lectura obligada para quienes se interesen en el tema.

Fuente: Tiempo Argentino.

Matías Manna • octubre 10, 2012


Entrada previa

Próxima entrada